Bienvenidos a bordo

y gracias por acompañarme en este largo viaje sin retorno que es el de la maternidad. Me río yo de las peripecias de Ulises y de la paciencia de Penélope. Me río de los 12 trabajos de Hércules... ser madre sí es toda una aventura, a veces desesperante, casi siempre agotadora... pero siempre, siempre, siempre ¡tan gratificante! ¿queréis compartirla con mi familia?

miércoles, 19 de abril de 2017

La educación, de mal en peor

Leo, con profunda indignación, que la última patada a nuestro ya maltrecho sistema educativo, ha sido eliminar de las optativas de Bachillerato la asignatura de Literatura Universal. Cuando todas las teorías sobre educación hablan de hacerla más integral, de incluir otras inteligencias, otras formas de enseñar, aquí ¿qué hacemos? limitar aún más el alcance de lo que nuestros hijos van a poder aprender.

¿Para qué aprender filosofía? ¿o literatura? ¿por qué culturizarse o aprender a pensar? hagamos mejor pequeños robots que hayan aprendido todos lo mismo, lo más útil posible para la maquinaria productiva, pero desoigamos toda teoría sobre educación o cualquier informe sobre lo que las empresas de hoy en día, pero sobre todo del mañana, buscarán en sus empleados. Se habla cada vez más de competencias, más que de conocimientos, de cualidades, habilidades, de empleados flexibles, capaces de pensar, de buscar soluciones creativas a los problemas. ¿Y qué formamos en las escuelas? básicamente esto:


Ahora sigamos llevándonos las manos a la cabeza por las jornadas continuas o partidas y, más divertido aún, por los colegios concertados. Como de costumbre, gritamos más por los goles en los partidos que por las injusticias en nuestras propias narices. ¿Qué podemos esperar pues? Reflexionemos... yo de momento voy renovando, día tras día, mi reciente interés por la pedagogía. No es que espere de nuestro sistema universitario grandes cosas tampoco pero por algún lado hay que empezar así que sí, probablemente empiece la carrera y ya os iré contando por dónde evoluciono.


lunes, 17 de abril de 2017

Despacito

¿O más bien corriendo? tengo la sensación de que así es como vamos a todas partes... corriendo de un lado para otro y sin tiempo para pararnos a mirar nada. Y eso que llevo varios de fiesta.



El otro día aprovechamos que estábamos todos en casa para hacer una visita a uno de los museos de Zaragoza en el que aun no habíamos estado: el museo Pablo Serrano.

En una de las salas había una curiosa exposición: Europa Solar, en la que en distintas pantallas, algunas de ellas colocadas por el suelo, iban cambiando imágenes sobre la tierra, el paisaje y sus transformaciones. Era curiosa pero sosegada. Ahí es donde me dí cuenta de que ya no queremos nada que no sea inmediato, rápido, rápido... ¿hemos perdido la capacidad de mirar con tranquilidad? ¿qué pasa cuando no hay una actividad frenética delante de nosotros? ¿ya no nos interesa? En un momento dado nos dijeron que para ver todos los cambios teníamos que esperar 20 minutos más. Cierto que íbamos con niños y no habían mostrado demasiado interés por esas imágenes en concreto, pero me dí cuenta de que tampoco yo tenía ganas de esperar 20 minutos mirando esas pantallas. ¿Por qué? estaba de fiesta, no tenía prisa por nada en especial, ya llevábamos idea de pasar la mañana en el museo de todas formas. ¿Por qué me parecía tanto tiempo 20 minutos?

Igual deberíamos hacer un poco más de caso a la canción y tomarnos la vida con un poco más de calma, despacito.,, pasito a pasito... No sé, creo que a veces nos perdemos demasiadas cosas sin ni siquiera enterarnos, casi siempre sin verdadera razón. Me recuerda a cuando vamos por la calle con un niño pequeño, que todo quiere mirarlo y en todas partes se quiere parar. ¿Cuántas veces le dejamos y cuántas vamos tirando de él? ¿tanta prisa tenemos siempre? ¿de verdad? porque si es así, igual es para pararnos pero de verdad y plantearnos qué demonios estamos haciendo con nuestra vida.

Pienso de nuevo en Momo y sus hombres grises. ¡Qué gran historia! ¡Y qué poco nos acordamos en nuestro día a día! ¿Ideas? os aseguro que serán bien recibidas...

viernes, 14 de abril de 2017

Torrijas sin gluten

Como ya os avancé, Sofía no quiere perderse nada por ser celíaca, y hace bien, así que el otro día mandamos a su padre a La Mar de Cookies, a por la barra de pan que le recomendaran para hacer torrijas. Se trajo la rústica. La dejamos ahí abandonada un par de días, tanto para dejarla endurecer un poco como porque no teníamos tiempo todavía para liarnos la manta a la cabeza en la cocina. Pero esta mañana ya sí, esta mañana ha sido de cocinicas.

Así que nos hemos metido Sofía y yo entre fogones y, con cuidado (como siempre) de evitar la contaminación cruzada, hemos cortado en rebanadas nuestro pan sin gluten, y, por lo demás, hemos seguido casi al pie de la letra nuestra clásica receta para torrijas. Precauciones para el #singluten... la canela. Ojo, no todas las marcas garantizan la ausencia de trazas. De hecho, fallo y gordo, no me acordé de comprar una de las marcas aptas (Dany o Carmencita por ejemplo) y la que tenía (de la época pre-celiaca en casa) no garantiza nada, por lo que no nos hemos atrevido a mezclar canela con el azúcar al espolvorearla luego. No importa, están ricas igual, pero como ya voy cambiando poco a poco las especias que me quedan por otras aptas, para la próxima vez ya no tendremos ese problema.


Buena pinta, ¿eh? Luego me he liado con el primer plato, que no tenía yo muy claro qué hacer, pero mira, de estos días que tiras de restos y acaba saliéndote algo bien rico. Tenía medio bote de garbanzos cocidos, no muchos pero todo es combinarlos bien. He tirado de restos varios de verduricas. Un refrito de cebollica, trocitos de calabaza, calabacín y zanahoria, unos trozos de patata, se le añade un poco de agua, sal, etc. al gusto, yo le he puesto también una pastilla de caldo de pescado, (ojo, sin gluten también, que no todas valen), aunque no soy muy amiga de añadir estas cosas. En cuanto empieza a hervir unos trocicos de bacalao y los garbanzos ya cocidos y se deja a fuego lento que se termine de hacer y se mezclen bien los sabores. Riquísimo nos ha salido. 

Pendiente tengo de probar unos buñuelos de bacalao que ví en webosfritos, a ver cómo adapto las harinas, ya os contaré. Y he visto también por facebook, que ya me lo he guardado en la recámara estas croquetas de bacalao. Ya os contaré también. 

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